La noche por delante, pero sin mucho que hacer y menos que decir. Escucho Arcade Fire mientras escribo esto. Va a hacer un año del día que asistí a su concierto, ya es hora de que me ponga con ellos. Un post de Dragó me incita a escribir y, si pudiera, a imitarle. Ya se me va pasando. Dragó es un buen blogger. No tiene razón, mucho menos en todo el castillo de cartas que se monta para defender los toros, pero es un buen blogger.
Pensando en lo que tengo que hacer mañana, pasado, el lunes, el mes que viene, dentro de dos meses. Últimamente creo que intento esperar poco. “Los hombres de acción no escriben diarios, sino memorias”. Así que ahora que soy uno de ellos me pongo con mi blog. O tal vez es que ya he dejado de serlo. Eso tendría sentido. Lo importante al final termina siendo si tienen razón los otros o la tienes tú. Naturalmente que siempre la tienen los otros, pero no hay que dársela jamás (al menos hasta que todo esté olvidado). Y hoy en día es fácil olvidar.
Dónde estaba hace 3 días, qué me preocupaba, quién era mi amigo y quién quería venderme el qué quería comprar? Nadie lo sabe, sabemos lo de mañana, como mucho lo de ayer, y lo de hoy. En internet es importante la brevedad y fuera de internet es importante sobrevivir a la carnicería.
Estrenan Dexter en CUATRO. Personalmente, yo ya he visto esa serie, además sin las ridículas voces de doblaje que han colocado. Qué cutre puede ser a veces la tele. Otras en cambio no. Buanfuente me gusta, pero me quitan La Sexta y me ponen Flymusic sin audio. Bien hecho.
Ahora cuando atardece me acuerdo del Summercase y siento añoranza por su suelo y sus bebidas y sus puestas en escena (lo qué?). El Summercase es un buen sitio para deprimirse, pero pasa un año y vas y lo echas de menos. Es como esos años malos, luego lo piensas y dices: qué emocionante. Soy optimista.
Cierro con Arcade Fire. Canción: Tunnels. Link del Youtube (no hace falta ver el video, es mejor oírlo)
Básicamente es algo así como lo que va a pasar cuando la nieve entierre el vecindario, y yo cave un túnel de mi ventana a la tuya, y nos encontremos en medio de la ciudad, y nadie nos moleste (de una vez), y entonces pues cambias el plomo de mi cabeza por oro, después habrá momentos de recordar a los demás, parece que las echamos de menos, no nos basta estar solos pero tampoco estar acompañados. Más o menos: tal como ha sido siempre y como siempre será.